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Mis padres son aficionados a la compra por catálogo. Creo que cuando vivían en Madrid, poco o nunca se compraba por correo, pero al retirarse a un pueblo costero les invadió un way of life de jubilado de Florida en el que la compra por catálogo, por supuesto, va incorporada. Cuando les visito disfruto enormemente leyendo esas revistillas de objetos imposibles con utilidades aún más cuestionables. Ni siquiera son los cuchillos o aspiradoras de las teletiendas de madrugada, no, los productos de estos catálogos se anuncian como "similar al visto en TV". Cuando aún vivía con ellos, compraron un par de AHUYENTADORES DE INSECTOS POR ULTRASONIDOS. El invento en cuestión se enchufaba a la corriente y emitía un ultrasonido continuo que hacía que las hormigas, cucarachas, escarabajos... no se acercaran a un radio considerable de donde estaba el cacharro. ¿Cómo sabías si estaba funcionando correctamente? Porque tenía una lucecita roja encendida. Muy científico, todo. Yo solía pasar bastante tiempo cerca del aparato porque estaba junto al televisor que me gusta usar. Pasado un tiempo empecé a oír un chirridito intermitente. Bajé el volumen del televisor y busqué de dónde venía ese sonido inquietante, hasta que descubrí que procedía del emisor de ultrasonidos supuestamente para insectos. Lo desconecté y ahí empezó una lucha silenciosa entre mi madre y yo. Por las noches yo lo deconectaba para ver la tele y mi madre lo volvía a enchufar por la mañana. Así muchos días. ¿Me estaba convirtiendo en un insecto? ¿Me había picado un escarabajo atómico, tipo lo de Peter Parker, y me iba a transformar en El Increíble Hombre Pelotero? Un día, lo del timo de los ultrasonidos dejó de ser un discreto sonido agudo y ya chillaba sin ningún tipo de vergüenza pero, aún así, mi madre estaba convencida de que era mejor el bien que hacía el chisme ese, que el perjuicio auditivo que nos podía ocasionar. La gata, hasta entonces de modales exquisitos, un día entro en la cocina, se acercó al aparato, levantó la pata y descargó una buena meada sobre él. Y se fue tan tranquila.Ahora han inventado algo expresamente concebido para los humanos. Bajo el ingenioso nombre de MOSQUITO, se encuentra un emisor de ultrasonidos para ahuyentar quinceañeros. No es broma. Aprovechando el fenómeno de la presbicusis (o también llamado "¿mande?"), que es la pérdida de audición a medida que envejecemos, unos ingleses han creado un aparato que distribuye sonidos de altísima frecuencia que, según ellos, sólo pueden oír los menores de 20 años y que, en vista de las pruebas realizadas, no molesta a los adultos. Lo comercializa una empresa de seguridad y aconseja instalarlo en la puerta de tu negocio o casa si tienes a un puñado de teenagers dando el coñazo. Aseguran que uno puede ver cómo abandonan los jóvenes el lugar tras unos minutos. Por unos 750 euros, adiós al botellón si decir ni mu. "Abuela, usted que echa azufre en su esquina para que no se mee el perro de la Antonia, cómprese un MOSQUITO y las guarras de las amigas de su nieta ya no se sentarán a comer pipas en su puerta." Me imagino que Gallardón habrá encargado varios cientos de estos artilugios para colocarlos en las farolas de la Plaza del Dos de Mayo, Moncloa o La Latina, junto a las cámaras de vídeo vigilancia.
Shalom. Interrumpo mi descanso para deciros algo acerca de los comentarios que hacéis. Primero de todo: GRACIAS por estar ahí. Para mí esta es una nueva aventura. Llevo 10 años dedicado a escribir, pero nunca he tenido la respuesta inmediata y es algo que agradezco profundamente, de corazón. Acostumbrado a los procesos del cine, en los que se tarda mucho en tener la devolución del público, esto es un examen diario muy excitante. Y, para los que me conocen, una rutina que seguramente me hacía falta. Sólo os pediría que vuestros comentarios no fueran anónimos. Inventaos un pseudónimo, pero firmadlos. Si un día hay tres comentarios anónimos, es difícil que otros lectores o yo podamos contestarles y seguirles la pista otros días. Creo que esto enriquecerá el funcionamiento del blog. En cualquier caso, no dejéis de escribir, ya sea en "comentarios" o en el e-mail. Una vez más, gracias a los que habéis seguido estos días el comienzo de este diario abierto. Espero que seáis más cada día.
Como hoy es viernes, aparte del artículo que encontraréis más abajo, aquí os regalo un par de curiosidades: dos extractos de la versión italiana de CAMERA CAFÉ. La serie se ha emitido en Francia (producción original), Canadá, Bélgica (dos producciones diferentes, flamenca y francesa), Luxemburgo, Polonia, Yugoslavia, Ucrania, Islas Reunión, Grecia, Irlanda, Australia y Suiza . Ya se hizo en 2003 una versión para las autonómicas llamada CAFÉ EXPRESS dirigida por JOAN POTAU y con ÓSCAR LADOIRE y JORGE ROELAS, entre otros. En septiembre de 2005 se estrenó en TELE 5 con su título original y se ha convertido en un éxito de audiencia, cosechando varios premios. Para sus fans, ahí va esto. Hasta el lunes.
Nos tiene que pasar a todos, pero últimamente parece que todo el mundo estaba más preocupado de la muerte de Rocío Jurado que de la de uno mismo. Supongo que, desgraciadamente, habrán seguido muriendo personas esta semana, pero en el centro de Madrid se ha perdido eso de que las campanas toquen a difunto.Yo ayer tuve un día con el horario más extraño que recuerdo sin estar rodando, así que me enteré del fallecimiento de "la más grande" casi a las diez de la noche. Imposible ¿no? Pero así fue. Debí de ser el único hispanoparlante que a esas horas todavía no estaba de luto nacional. Estaba viendo el intermedio de Camera Café cuando aparece mi Ana Rosa diciendo que se avecina un despliegue mítico para poder cubrir la llegada del féretro a Chipona. Se ha muerto y nadie me ha dicho nada. Me siento mal inmediatamente, como si me hubiera olvidado de ir a mi propia boda o algo así. Al instante analizo qué está cambiando a mi alrededor para que nadie me haya avisado. En otras muertes célebres alguien me llamaba. Incluso cuando empezó a arder el Windsor. En fin, hago zapping por los demás canales y Cristina Corasón-Corasón también analiza el suceso con unos invitados un poco cutres. Me quedo con el plantel de TELE 5, que da más morbo: Parada, Dolores Abril, Paloma García-Korpa, Jorge Javier Vázquez... ¡El Príncipe Gitano! No se cabía en ese plató, de arte que había.Mi Ana Rosa no es una mujer de directos históricos. No es lo suyo. Patinó más que Evgeni Plushenko. ANA ROSA: "Rocío fue siempre una mujer rupturista."
JAVIER MONTINI: "Rompedora. Sobre todo, rompedora."
ANA ROSA: "Rompedora."
Jesús Mariñas, hace pocos años, creo que estando con Mª Teresa Campos, se mosqueó con la chipionera respecto a algún tema sobre homosexualidad y dijo que, precisamente ella, era la primera que tendría que callarse. Con eso se despertó, una vez más, una temporada de comentarios por parte de unos y otros sobre el posible lesbianismo de Rocío Jurado. Y como siempre terminan esos temas: Isabel Pantoja, Mª del Monte, Concha Márquez Piquer... Que si el púgil Carrasco y Ortega Cano también eran gays... Todavía no había pasado todo el espectáculo "Encarna Sánchez". Nadie había desfilado por las televisiones, cobrando o no, para decir lo mala y lo bollera que era la locutora de la COPE. Hace unos años nadie hubiera creído que se llegarían a oír o leer las cosas que se han dicho y escrito sobre Encarna. Jorge Javier Vázquez ha sido especialmente incisivo en sus comentarios sobre ella. Ahora él está abatido por la pérdida de la Jurado. Y como Jorge Javier, todos se deshacen en elogios hacia la cantante. Me pregunto cuánto tiempo pasará hasta que Jesús Mariñas, María Patiño, Enrique del Pozo, Carlos Ferrando, las chicas Korpa, Marujita Díaz, o el propio Jorge Javier Vázquez, emprendan un viaje hacia el despropósito y la conjetura, como han hecho con Encarna. Cuándo empezarán a amenazar con ese tomate que da vueltas diciendo "mañana, las amantes de Rocío Jurado" o "Rocío nació Antonio".Según los personajes de South Park, tienen que pasar 22,3 años para que algo trágico sea divertido y se puedan hacer chistes sobre ello.
Hoy se emite en TV3 el capítulo 1.187 de El Cor de la Ciutat, una serie que sigo desde hace cinco años. Es un formato parecido al de otras series también longevas como Coronation Street, EastEnders (46 y 21 años respectivamente y en activo hoy día) o Goenkale, de ETB, que está en su duodécima temporada. El Cor (como se la conoce en Cataluña) recoge el testigo de varios éxitos encadenados desde que en 1993 se estrenara Poble Nou. Después, Secrets de Família, Nissaga de Poder y Laberint d'Ombres crearon un público fiel para las sobremesas de la televisión catalana. TV3 suele ser cada día entre semana, de 15:45 a 16:20, la cadena más vista en Cataluña. El secreto de El Cor de la Ciutat, lo que ha hecho que lleve tanto tiempo en antena, es su modo de saber retratar la vida de un barrio y sus gentes. Con un reparto extensísimo en el que tienen cabida toda clase de personajes, haciendo que cualquier espectador pueda verse reflejado en uno de ellos. Tras cuatro temporadas relatando las vidas cruzadas de una veintena de vecinos de Sant Andreu, este año han trasladado la serie a Sants. Cambio de personajes, de tramas... Una renovación arriesgada de la que han salido nuevamente victoriosos.Entre los nuevos personajes se encontraban José y Salva, dos conductores de autobús. José era un tipo callado, extraño, parece que depresivo. Salva, en cambio, era un sindicalista del comité de empresa, de palabra fácil, extrovertido. En uno de los primeros capítulos de la etapa, cuando José va a antregar el autobús a cocheras y hace el recuento de la caja, su supervisor no cuadra la venta de billetes y le dice que falta un euro, el importe de un viaje. Le abren un expediente y le acusan de haber robado el euro. Él, inocente, niega siempre que haya robado ni un céntimo. En su casa no le dan importancia: "¿Cómo te van a expedientar porque haya desaparecido un euro? Es ridículo". La gente del sindicato, capitaneada por su amigo Salva, lucha para que no se tomen medidas contra el chófer. Le hacen tomarse unas vacaciones, entra en una depresión aguda y no acepta un trato en el que debe reconocer que cogió el euro y así recuperar el empleo. Finalmente, después de decirle a su hija pequeña que tenga claro que su padre no es un ladrón, se suicida.Esta trama de la serie cautivó especialmente al público no sólo por la excelentes interpretaciones y los buenos guiones, sino también porque esta historia de mobbing había sucedido realmente en Barcelona hace dos años. El 31 de marzo de 2004, a primera hora de la mañana, unos jardineros encontraron en la montaña de Montjuïc el cuerpo sin vida de Pablo Díez Cuesta, un conductor de autobús que llevaba quince años trabajando en TMB (Transports Metropolitans de Barcelona), con un expediente impecable. Se había suicidado pocas horas después de recibir la carta de despido, que encontraron junto a él. El motivo del despido era una ridícula y falsa acusación: haber vendido a una viajera una ficha de inspección en lugar del billete y apropiarse del importe (1,10 euros). Tachado de ladrón, con el honor pisoteado por la empresa y sin poder mantener a su familia, no encontró otra salida que poner fin a su vida. Por un euro y diez céntimos. Prefirió desaparecer a aceptar el plan alternativo de sanción que le ofrecía TMB: privarle de seis meses de empleo y sueldo, perder 15 años de antigüedad y la imposición de trabajar sin ningún fin de semana libre durante 24 meses. ¿A qué grado de presión tuvo que llegar este hombre para hacer eso? ¿Cuántas situaciones similares debió aguantar antes ? ¿Puede un trabajador vivir en un estado de terror tal que le lleve a una decisión fatal? Probablemente sí. Lo hemos visto con el caso de los chavales víctimas de acoso escolar que acaban suicidándose por no poder aguantar más las vejaciones de sus compañeros.Paradójicamente, TMB, responsable también del Metro de Barcelona, reconoce que un 2% de los usuarios viaja sin billete.
No lo digo yo. Lo dice Fernando Sánchez Dragó. Se lo comentaba a Jesús Quintero en una entrevista para TVE. Esta noche vuelve al programa para debatir con Coto Matamoros sobre el estado de la televisión actual. Promete...
Este hombre siempre me ha gustado. Hay gente a la que me gusta escuchar, diga lo que diga. ¿No les pasa? Al igual que hay personas a las que es un auténtico suplicio oír (por el contenido de lo que hablan y/o por el modo en el que lo hacen), hay otras a las que uno se engancha sin importar si te recitan las Páginas Amarillas o te declaran su amor. En el grupo de los que me arroba su hablar se encuentran Antonio Gala, Dragó, Jorge Flo, Jodorowsky, Santiago de Mora-Figueroa, Ángel Pavlosky y alguna mujer de acento cadencioso... Aparte de que prácticamente he crecido a su lado, por aquello de sus diferentes colaboraciones en televisión a lo largo de los años, Sánchez Dragó tiene para mí un aire de paternidad. No sé si es que me hubiera gustado que fuera mi padre o es que me recuerda al mío, quizá sea por su sabiduría, por cómo explica las cosas, por lo didáctico de sus charlas... Bueno, esto es un detalle freudiano sin importancia, también me pasa con Concha Cuetos y mi madre (!).
En estos últimos años me gustaba compartir las tristes noches de domingo (y, posiblemente, también resacosas) junto a Dragó con su Negro sobre Blanco y Punset preguntándose "¿Algún día todos seremos un sólo chip interconectado en una gran molécula madre?". No voy a valorar ni opinar sobre los cambios pólíticos o de pensamiento que Sánchez Dragó ha tenido durante su vida (¿quién no los ha tenido?), no me importan. No me importan más de lo que hayan podido influir su obra en cada momento. Lo que le agradezco es la cantidad de autores y obras que he conocido gracias a él y sus programas. Repito, yo era de los que decía: "Me voy, que va empezar Dragó". Y, claro, irte de un bar porque va a empezar el programa de Dragó y no el fútbol o la serie de moda, es para que te miren mal.
Yo vi el otro día la entrevista del Loco de la Colina. Me impresionó (como siempre) cómo soltó la retahíla de razones por las que lamenta ser español. Me pareció un discurso bien armado, sin pausas, correctamente hablado... Supongo que ese es el valor de un buen orador ¿no? decir las cosas con seguridad, sin dudar, que suenen bien, tanto si eres un pastor metodista, un vendedor de coches de segunda mano o el cocinero de los Ginsu 2000. Pero es que, además, estoy de acuerdo con Dragó. Yo también hablaba el primer día de la picaresca como seña de identidad patria. Entonces ¿lamento ser español? No lo sé. No más que no ser francés o australiano. Uno puede lamentar pertenecer a cualquier grupo al que ha decidido incorporarse, ya sea un partido político, un club de aeromodelismo o la peña bética de Masnou. Si en una de estas comunidades el individuo se decepciona, probablemente lamentará su pertenencia al grupo. Pero yo no he elegido ser español. Boris Izaguirre, sí. Yo no. Yo nací aquí y me dieron el carnet del club sin preguntarme. A uno le lleva apuntarse como socio del Real Madrid el fervor que tiene por el club. Pero esto de las patrias viene al revés: te nacen en un sitio y luego te ves obligado a desarrollar el orgullo de ser de ese país.
Me cuentan que siendo muy pequeño un día me definí como "español andaluz". Ole. Pero, desde que recuerdo, nunca he sentido ningún orgullo especial por ser español, ni por la bandera, ni por las tradiciones... Últimamente, además, con la madurez que me va atrapando, caigo en los mismos pensamientos que Dragó y quizá llegue el día en el que me diga una mañana (con la boca pequeña): "lamento haber nacido español". Seguro que luego, con un pincho de tortilla y una caña en una terraza de la Plaza de la Paja, pensaré que dónde voy a estar yo mejor que aquí. Pero para eso no hace falta ser, orgulloso o no, de ningún país. Intelectualmente apátrida.
Es curioso que lo que más haya llamado la atención en el estreno de este blog haya sido el enlace al Opus Dei. Ayer, cuando me peleaba con el código fuente para poner los links que a mí me interesaban y no los que me ofrecían por defecto, pensé que podría ser una buena oportunidad para hacer un guiño de humor surrealista a la concurrencia. El resultado han sido comentarios como "¿Ves cómo eras del Opus?" o "Lo que no entiendo es a santo de qué sale el Opus en esa cosa tuya". Pues a santo de Josemaría ¿no? El domingo por la tarde fui a ver El Código Da Vinci. En muy versión original subtitulada. Lo digo porque en la peli hablan en inglés, francés (mucho), español y... latín (un poco macarrónico, por cierto. Pronunciación italianizada). Esto del latín se lo han sacado de la manga Akiva Goldsman y Ron Howard porque en el libro no sale. Se supone que es el idioma que utilizan los del Opus para hablar entre sí en la trama conspiratoria esta. La película no me pareció tan mala como dicen. Quizá por eso mismo, porque iba pensando en tragarme 150 minutos insulsos. Pero es entretenida. Creo que si apareciese ahora, de pronto, sin todo el fenómeno editorial detrás y la polémica histórico-religiosa, pasaría como una peli de acción y misterio bastante bien rodada y con una más que segura buena taquilla. La última media hora anticlimática no tiene perdón, eso sí. Hay tres finales, lo menos.Lo que se me hizo interminable fue la lectura del libro. Me lo llevé a Nueva York para leerlo en las mil horas de viaje transoceánico y durante mi estancia allí. Si hubiera sido en un viaje en tren o en barco, ya en las primeras páginas lo hubiese tirado por la ventana. Obviamente, me contuve. Era de lo peorcito que había leído en mi vida. Pero me empeñé en acabarlo porque por esos días se empezaba a especular con el posible casting de la inminente adaptación cinematográfica. He de decir que el reparto que imaginé en mi cabeza mientras leía la novela es, a excepción de un actor, el que finalmente está en las pantallas ahora. Me gustó leer ese libro aquellas noches después de patearme Manhattan durante un mes y comprobar en directo lo que más me enervaba de Dan Brown: lo paleto que es y lo listo que se cree. O sea, lo paletos que son la mayoría de los estadounidenses. Leer su novela para un europeo, y español en concreto, es insultante. Los primeros capítulos de la novela son de un explicativo lastimoso, amén de la redacción, que es como de relato de toqueteos empleada de hogar/señorito de la última página de la revista Vale o Pronto en sus buenos tiempos. Dan Brown va de hombre súper ilustrado, hijo de eruditos, que se documenta mucho para sus libros. Ja. Bueno, supongo que para la media cultural yanki, él es Séneca, pero para mí es un zafio, un Corín Tellado de la intriga, un bluff. Este hombre es a la literatura lo que Fernando Gracia a la investigación histórica (¿recuerdan? el so-called nieto del último alabardero de Alfonso XIII, advenedizo biógrafo monárquico de pelo mal teñido y pestañas Marujita Díaz).La última que ha liado el millonario escritor es la descripción que hace de Sevilla, la policía, la Guardia Civil, nuestros hospitales... en La Fortaleza Digital, primera novela que publicó Dan Brown en USA, pero la última aparecida aquí. El pollo estuvo, dicen (no está confirmado), en Sevilla estudiando Historia del Arte en 1995 y, por esos días, fue fraguando semejante novela. Entre muchas cosas dice: «La clínica de la Seguridad Social era como un siniestro set montado para una película de terror de Hollywood. El aire olía a orina... Becker llegó al final del oscuro vestíbulo. La puerta de su izquierda estaba ligeramente entreabierta y la abrió. Estaba completamente vacío, excepto una anciana marchita, desnuda en un catre, peleándose con su calientacamas». «Becker moriría. Un pulmón perforado era fatal, quizás no en lugares del mundo más avanzado médicamente, pero en España era fatal». Sobre La Giralda dice : «Las escaleras eran empinadas, aquí habían muerto turistas. Esto no era América, no había señalizaciones de seguridad, ni pasamanos, ni posiblidad de pedir responsabilidades a nadie. Esto era España. Si uno era lo suficientemente estúpido para caerse, era tu propia culpa, independientemente de quién construyó las escaleras». Lo mejor es cuando habla de que los policías (que fuman Ducados, por cierto) son fácilmente sobornables y un personaje dice: «He oído historias sobre la corrupción en la Guardia Civil Española». Supongo que se referirá a Antonio David Flores y las 50.000 pesetas que se llevó a la butxaca de la multa al pobre guiri.
BIENVENIDOSQueridos lectores (ellos y ellas; no, no pondré la arroba), gracias por estar utilizando (¿malgastando?) vuestro tiempo en leer esto. Todavía no sé muy bien qué hacer con todo esto. No he podido resistirme a la tentación de apuntarme a la muy extendida moda de los blog, bitácoras, diarios o cómo queráis llamarlos.Pensaba que iba a ser más fácil, que era cuestión de ponerse a escribir, subir fotos, enlaces... No sé si he escogido un servidor en el que hace falta estar en excedencia de la NASA o es que simplemente soy un negado para los ordenadores (que no me tenía por uno de ellos), pero la cosa es que he tardado más de tres horas en empezar a escribir esto. He elegido el formato (son todos bastante horribles), he intentado personalizar un poco los letreritos que aparecen (no en todos me dejan) y poner algunos enlaces que, por cierto, irán cambiando periódicamente. LA GÉNESISSi os preguntáis por qué el blog y, sobre todo, por qué el nombre, la respuesta está en hace casi un año. El verano pasado, ante no sé qué hecho absurdo, típicamente español, dije que el nuestro era un "país de chanclas". La chancla (gran palabra, por cierto) representaba nuestra esencia como seres mediterráneamente desacomplejados, donde da igual ocho que ochenta (que diría mi madre). El país del "vuelva usted mañana, ¿qué hay de lo mío?, pues eso voy a tener que cobrárselo aparte..." Parece que todos somos descendientes del Lazarillo de Tormes. O del buscón don Pablos, o del Tenorio (qué héroes nacionales...).Como fan del costumbrismo (si es que se puede ser fanático de eso), pensé que estaría bien tener una columna en un periódico, un espacio de radio, una sección en TV... donde poder ir comentando todas estas cosas que sólo pueden pasar en esta santa tierra. Finalmente, el medio más accesible ha sido este del blog que, aunque modesto, está abierto a que cualquier persona del mundo pueda leerlo. Cosa que me inquieta, a todo esto.
Además de ir poniendo aquí mis disertaciones acerca de por qué la Coca-Cola de barril sabe tan poco a Coca-Cola o cuándo volverá Terelu a TV, cualquier comentario sobre hechos cotidianos, actualidad social, cine, literatura, prensa, música, espectáculos... es bien recibido aquí para que cualquiera pueda dar su opinión. Sabéis que podéis hacerlo aquí o mandando un correo electrónico a:paisdechanclas@gmail.comBueno, amigos, me retiro hasta otra oportunidad en la que pueda contar algo más interesante. Saludos.